
Francisco Camps, en una reciente rueda de prensa, en el Ayuntamiento de Algemesí. / CARLES FRANCESC, EL PAÍS
No me voy a extender mucho. Moral, éticamente no es posible. De hecho, esta entrada va a quedarse al 45,14% de lo que en un principio estaba pensada, total, hablando de política, no debería interesar a mucha más gente. Los datos de abstención de las últimas elecciones, unas cada vez más descafeinadas europeas, así lo indican. A la gente se la trae al pairo quién les represente en el Parlamento Europeo, o que se quiera o no reformar el Banco Central Europeo. Nos interesa cada vez más el aquí y el ahora, y el aquí y el ahora que nos ocupa es triste, patético y antiprofesional.
De un tiempo a esta parte, la política española y la plana mayor de su reparto coral, se han olvidado de para y por quién cobran sus nada humildes emolumentos cada mes. El político medio vive cada vez más lejos del elector y más cerca de un cirro, un cúmulo o un estrato. Quiero creer que, en el fondo, su gran problema es no conocer los intereses del señor/a que, un domingo de cada muchos, se acerca -o no- a un colegio electoral con el pesimismo por bandera.
Qué mejor que ilustrarlo con un ejemplo de entre miles. En estos tiempos en los que una cacería puede fulminar a todo un Ministro de Justicia, la señoRita Idem Barberá, alcaldesa de la ciudad de moda -desde hace ya tiempo- decide que lo que quiere escuchar de una boca tan autorizada el conjunto de los españoles es lo siguiente:
“Hasta que no dimita Zapatero por las anchoas, no dimite nadie en mi partido”.
Me gustaría ver al extraterrestre Gurb, del genial Eduardo Mendoza (“Sin noticias de Gurb”, Seix Barral. 1991), interpretar esta frase en su llegada a la tierra. Cualquiera de sus pensamientos se alejaría, sin duda, del contexto de Barberá. De unos u otros colores, si uno de los mayores problemas de los españoles es que el inigualable presidente cántabro, el buenafuentino Revilla, regale o deje de hacerlo pescado al presidente del Gobierno, apaguemos y vayámonos. ¿Qué hay del paro y la crisis de los (h)unos y de la corrupción y las mentiras de los otros?
Lo mejor, como siempre en estos casos, es vaticinar la abstención de los próximos comicios. Preparen sus apuestas, betandwin y similares echarán humo. Si no, al tiempo