
El periodista y reportero de guerra sueco Stieg Larsson./DAVID LAGERLOF.EXPO
Para aquellos que aún no se hayan leído la primera novela de la trilogía “Millennium”, tranquilos, no voy a destrozar nada. Primera advertencia. Segunda: Aléjense de las salas de cine, si tienen ya su entrada en la mano, rómpanla, sin problemas. La memoria de Larsson se lo pagará de alguna inesperada forma.
Cuatro años después de su inesperado fallecimiento, el periodista, reportero de guerra y entonces novelista sueco Stieg Larsson está alcanzando su mayor momento de fama. Un ataque al corazón, deseado por aquellos grupos de la extrema derecha antidemocrática a los que atacaba desde sus proyectos ‘Stop the Racism’ y ‘Expo Foundation’, nos ha dejado sin más Mikaels Blomkvists y Lisbeths Salanders. Niels Arden, director de la primera entrega cinematográfica, quiere rematar el trabajo.
Cierto es que uno ya iba con cierto resquemor a la sala. El trailer de “Millennium 1″ destripa completamente el argumento del libro. Imagínense que alguien les cuenta el secreto de “Los Otros”, del “Sexto Sentido” o de “El Orfanato” (y que vivan las ideas, por cierto…) antes de verlas. Matarle sería poco.
Una vez superado este percance, podemos entrar al circo. Es lo que nos sugiere un protagonista infinitamente más tonto que en el original, donde no tiene un pelo, por cierto. Retiro lo de circo: los payasos de la carpa al menos nos hacen reir. Si esperan al sagaz reportero de Millenium en la actuación de Michael Nyqvist, van listos. Mejor lo hace, sin duda alguna, Noomi Rapace. como la genial investigadora Lisbeth Salander. El “pequeño” problema es que su personaje tiene tela donde cortar, complejo sería decir poco. Todo un Mihura.
El universo creado por Larsson se va derrumbando, poco a poco, a lo largo de la interminable cinta (152 minutos, se quedó a gusto el amigo). Siendo cierto que hay que cortar por algún sitio, director o productores (o ambos) dan el tijeretazo en el sitio equivocado. Los personajes que hacen entender cómo son los protagonistas y sus motivaciones desaparecen, las mejores tramas secundarias no existen… Por decirlo de otra forma, se imaginan que nadie nos contextualiza a la familia Corleone en las magníficas entregas de “El Padrino” ; mal ejemplo, no nos vayamos tan lejos, ¿pueden hacerse a la idea de un Marty McFly viajando al pasado y al futuro sin tener un por qué en su -también trilogía- “Regreso al Futuro”?
El problema es de base. La cinta se preparaba cuando “Millennium” no era la saga best-seller en el mundo, y no se puede engañar al público proyectando un telefilme vendiéndolo como “La película del año”. Esto no es Ikea, amigos escandinavos. Los rumores ponen ahora el remake en manos de Tarantino y Brad Pitt a los que, sin haber visto aún “Inglorious Bastards”, les voy dando mi voto de confianza.
Por cierto, por una vez nos podemos sentir afortunados con la traducción del título. “Los hombres que no amaban a las mujeres” se llama en tierras anglosajonas algo así como “La chica con el tatuaje del dragón”. Créanselo, si han entrado ya en la magia de “Millennium”.