Artículo de opinión, publicado el 14-02-2011 en Tribuna de Salamanca.
Es el nuevo lenguaje. Y usted se va a tener que acostumbrar a usarlo. De hecho, si no lo utiliza ya, está dejando atrás un preciado tiempo para estar al día, ser una más de esas personas a las que catalogamos como “in” o VIP. Cuestión de horas, días o semanas, como mucho, será que el censo de dicha red social incremente en nuestro país a un ritmo al que no podremos contar.
Si la pasada semana no vacilé a la hora de cojear del lado de las bondades norteamericanas, no puedo dejar pasar las líneas que me brinda este medio para enfocar –sin quedarme calvo– una gran obviedad: no es oro todo lo que reluce. Me explico, empezando ayudado por el desgraciado ejemplo de la barbarie del centro comercial noruego –ni siquiera los cambios de año saben de paz– que nos hace recordar los incontables casos que se han dado en Estados Unidos de viles matanzas. Eso sí, con el trágico común telón de fondo de la educación. Leer el resto de esta entrada »
Escribo estas líneas madrugadoras desde el otro lado del charco, lugar tan sumamente desarrollado al que todavía no ha llegado ese maravilloso invento, también conocido como persianas. Primer consejo para navegantes, recibido nada más pisar el enorme –a la par que eficiente– aeropuerto de Los Ángeles: “aquí amanece muy temprano”. Segundo: “no caigas en la paletada de afirmar que todo lo que vas a ver aquí está mejor hecho que en España”. OK. Fin de las premisas. Cojo mi Grouñidos en el desierto de Enrique Ventura, y mi Guía de Los Ángeles, de Jesús Torrecilla, y no puedo por menos que dedicarles este artículo. Leer el resto de esta entrada »
Malos tiempos para la lírica, golpe bajo el que se lleva la profesión cada vez que observa cómo, una y otra vez, la mala práctica se adueña de las plumas y los procesadores de textos. Medios de comunicación y sociedad se han vuelto a unir en esa peligrosa alianza que dicta sentencia mucho antes de que los tribunales se puedan pronunciar. Leer el resto de esta entrada »
Dicen las malas y las buenas lenguas que el deporte nacional de este país no es el fútbol, sino la envidia. Yo no puedo estar más de acuerdo, pero tampoco puedo olvidar al apósito de esta práctica, esa manía tan española y tan arraigada en nuestra cultura, que no es otra que la de defenestrar al que consigue algo. Leer el resto de esta entrada »
Artículo de opinión publicado el 26-10-2009 en Tribuna de Salamanca. http://www.tribuna.net/noticia/46308/OPINI%C3%93N/aldo-torrecilla-dando-tirar:-cifras-muchas-letras.html
Con el semblante de quien vive eternamente compungido, John Cusack nos hizo degustar hace ahora ya casi una decena de años una de esas obras cinematográficas que saben aunar los gustos de dos especies a cual más peligrosa: la que puede destrozar las películas con sus textos, y la que puede hundirlas sin el afloje de cartera. Leer el resto de esta entrada »
Aviso, intentaré que este post no suene al estar por encima del bien y del mal. Es simplemente un enfado que cada vez es menos pasajero.
Llevo todo el verano escuchando las distintas emisoras, me da igual el color, en todas cuecen habas. A nivel local, “Radio Rechinante FM” se hace notar más, pero cuando las ondas llegan a todo el país, tampoco se salvan. Precarios becarios, aspirantes a “quinientoseuristas” (la crisis es lo que tiene, cantera de terminología constante) en el mejor de los casos. Encima, nunca se me ha ocurrido atacar a las empresas; son ese pequeño refugio en el que, con mejores o peores condiciones, los futuros periodistas pueden hacer algo con su vida, el lugar en el que se escudan para aprender algo más que los renglones vacíos de apuntes sin ningún tipo de sentido.
Y es que el asunto me pilla hoy cabreado. Hago un paralelismo (paréntesis) con la historia de un amigo que ha rechazado más peleas por alcanzar su sueño, todo ello por la falta de motivaciones. No tiene nada que ver con el ámbito laboral pero, esperemos que no, quién sabe si algún día no puede traspasar esa frontera.
Volviendo al tema, sin cambiar de emisora esta vez (insisto, da igual una que otra), la estructura es la misma. Programa informativo de pésima calidad, con precario/a leyendo (sin ningún tipo de duda ni pudor) recortes de los periódicos. La sección de breves es irrisoria para algunos; para otros, sonrojante. La chica no debe tener más de 20 años ni, por supuesto, de la misma cifra de minutos en antena. A continuación los deportes; se escucha (bien) al presentador, sin embargo, los colaboradores no saben que no se les está oyendo. El técnico, precario el también -juégome el cuello y no lo pierdo- tan “sólo” tarda 18 minutos en arreglarlo. Bravo. I love Radio Rechinante FM.
Mientras tanto, los estudiantes siguen, las facultades también, y los medios de comunicación a duras penas. De lo que no nos damos cuenta es de que cada vez hay menos oyentes. Cada vez menos publicidad. Y, lo peor de todo, cada vez peor imagen.
Si hay alguien ahí arriba, sólo le pido, desde esta humilde bitácora, que ponga algún tipo de remedio. Un estatuto para los trabajadores, convenios…etc. Lo que sea, para que la magia no abandone a la señorita radio. La misión no es fácil, pero nadie dijo que lo fuera a ser. De momento, quedan pocos días para la nueva temporada (¿ilusionante?), la nueva emisora (esRadio) y que nos quiten lo bailado…
Aún a riesgo de parecer repetitivo, de insistir en la caja boba, de intentar digerir las heces que cada día acuden al rescate del mayor porcentaje de share posible… lo he vuelto a hacer. Lo siento, debo ser un enfermo.
Comentaba el otro día la triste comparación entre dos muertes de deportistas, distantes en el tiempo. El tratamiento -nulo- que se dio a una y las horas de pantalla -y no pantalla- que ha llenado la otra. Con ganas de remover el cajón de sastre, no me di cuenta de una mucho más reciente que pasará más desapercibida.
Dios, o quién esté ahí arriba -si es que hay alguien- no lo quisiera, pero así va a ser. Óscar Pérez, alpinista oscense, se fundirá en el abismo del Latok II, imposible cumbre pakistaní. La montaña no ha querido que baje, dice el tópico. Su nombre y apellido era para mi tan poco familiar como el de Dani Jarque. Del último, la desgracia propia, morbosa y televisiva nos dejará -al menos- el recuerdo para nuestra corta eternidad. Del DNI del montañista, digamos lo que digamos, nos iremos poco a poco olvidando. No será sólo su cuerpo el que quede sepultado. Nuestra propia agenda -ayudada por la de la “tele”- no nos lo permitirá. Selección de tragedias en orden al deporte practicado, sin ir más lejos.
Una vez sumergido el recuerdo, cometo el enorme error de coger el mando a distancia en la sobremesa. No creo que haga falta comentar mucho lo vivido, a saber, el clan de la malvada “Ñ” (Mariñas/Patiño) mintiendo descaradamente sobre chorradas que, en teoría, no importan a nadie. El debate parece eterno, y la bandera antihipócrita a la que me gusta adscribirme tiene ya sus colores muy definidos. ¿Nos tragamos la basura porque es “lo que hay”, o la programan porque nos gusta? En la era de la TDT, de la televisión especializada, de la diversidad en la oferta, un bando ha perdido toda su razón de ser.
Intento esquivar -o reirme de- dichos contenidos, pero el fango protagoniza el único espacio de humor de la sobremesa. Los/as animados/as presentadores y colaboradores del “Sé lo que hicísteis” del tío Roures se repiten más que el ajo. Es inevitable, la base sobre la que trabajan es limitada; enorme e increíblemente ridícula, sí, pero limitada. Además, nunca me gustó mucho el abuso del guión. No que no se utilice, que me parece genial e indispensable, pero el corsé en el que se mueven muchos de los programas de humor de las “nuevas” privadas -Cuatro, La Sexta- es apretado y, a veces, patético. Ya “Noche Hache” hacía ver la fórmula que más tarde repitieron el estandarte actual salmantino de la risa -Quequé-, o “El Intermedio”, algo que todavía entristece más al saber que su presentador, El Gran Wyoming, estaba muy suelto improvisando en miles de otros programas que anteriormente ha protagonizado.
No puedo acabar esta desviación del tema sin reconocer que todavía quedan genuinos. No son todavía “Tip y Coll”, ni “Faemino y Cansado”, ni, por mucho que le imiten, cercanos aún al gran Eu-Genio. Pero van por el camino. Andreu Buenafuente y Berto Romero son ahora los Kaká y Messi del carcajadeo patrio, pese a quien pese. El guión está, y vaya que si está, pero bien cosido, trenzado de tal manera que no se hace ver. Los textos tienen que ser como los árbitros, como los jueces. Ingrata misión, tienen que pasar desapercibidos.
Para despedir tan pobre y agostero artículo de opinión, que lo salven ellos, que para eso están. Clásico youtubero, con el tiempo será recordado.
Vladimir Rivero, portero del Portland San Antonio fallecido por un aneurisma
No pueden ser buenos tiempos para ciertos medios de comunicación -lease la televisión- cuando muere Valerio Lazarov eclipsado por el igual de triste fallecimiento de Daniel Jarque, un futbolista que, dicho sea de paso, no conformaba la primera línea mediática. Vanguardista e imprescindible para entender la comunicación en España, Lazarov nos ha dejado por culpa de un cáncer. Por edad, podría haber sido incluso el abuelo del futbolista. De todas formas, ha vuelto a quedar claro el tratamiento olímpico -por deidades, claro- que reciben y recibirán los deportistas en nuestro país. Bueno, ejem, según que deportes, si no que se lo pregunten a los amigos y familiares de Vladimir Rivero. Para no echar gota lo de las categorías a la hora de irse al otro barrio.
No son estos sucesos los únicos síntomas de que a la “tele” española no hay quien la entienda: ponga uno Telecinco a la hora que la ponga, podremos conocer las últimas mentiras y detalles del enfrentamiento físico entre dos colaboradores de programas basura, a saber, Pipi Estrada y Jimmy Jiménez Arnau, dos magnates del corazoneo, pesos pesados sobre el ring fuencarralino. Esto, por supuesto, una vez rentabilizado el polemista Risto Mejide -expulsión incluída- hasta la médula. Una relación de mutuo beneficio, que el publicista a este paso escribe más libros que Aznar…
En Antena 3 no están tampoco para tirar cohetes; una vez finalizados los hombres del señor Paco, ¿qué otra propuesta tan solida -de cara a la audiencia- van a encontrar? Y digo yo, ya que tienen los pies metidos bien en el fango del cotilleo, al menos que lo hagan ya deplorablemente asqueroso, al estilo de la Cinco. Puestos a emitir defeque, ¿no?
De Cuatro me gusta su nuevo programa de cocina. Puedo ver uno de las fórmulas que más está dando que hablar a la hora de sentarse a la mesa: “El último superviviente” descubre nuevas recetas, sobre todo para estudiantes. El producto va acompañado de inmejorable manera a la emisión de “Perdidos”; el problema de la serie es que todos los seguidores somos unos auténticos “freaks” -me incluyo, por supuesto- y ya la hemos visto en Fox o Internet. Tarde, Prisa.
Por su parte, TVE y La Sexta siguen a lo suyo, que no es otra historia que la de poner billetes morados encima de la mesa para que los aficionados al deporte no puedan estar ni un sólo segundo viendo algo diferente. En defensa de los de Pozuelo hay que reseñar sus frescos espacios tipo “Buenafuente” o “Salvados”. Acabo de ver una entrevista de este último espacio, emitida a mediados de junio, que me ha dejado de piedra y con los pelos de punta:
Triste, rabiosa y vengativa sensación le entra a uno contemplando las sonrisas de Otegi. El señor follonero le deja en ridículo una y otra vez. De donde no hay, no se puede sacar.