Me lo tengo que hacer mirar. Sábado tras sábado, o cuando quiera que me dé por ponerme un rato al ordenador para compartir lo que pienso contigo, empiezo la redacción cual monologuista barato. Que si “viniendo en el taxi…”, o “¡no sabéis lo que me pasó el otro día…!”. Fórmulas baratas y un tanto desgastadas. Eso sí, doy fe, la que os cuento aquí es la historia de un porrón de gente con la que comparto mis horas, minutos y segundos, desde hace ya casi una treintena de años. Leer el resto de esta entrada »
Un año más, puntual a su cita, llegó ese día en el que los empresarios suelen ser los que se toman un día a la sombra del poder. La festividad del Primero de Mayo que, en un país cualquiera con uno de cada cinco de sus habitantes sin ocupación laboral retribuida, esperaba tener una masiva afluencia a su convocatoria manifestativa, ha sido una total decepción. Leer el resto de esta entrada »
Leyes al margen, estamos haciendo poco para que el 016, el teléfono que tanto miedo y esperanza reparte, se extinga de forma definitiva.
Si no sabe a qué corresponde, tiene un grave problema: o bien ha estado fuera del planeta durante los últimos años, o bien no ha visto un sólo telediario -lo cual me parece aún peor- y tiene más riesgos de ver otros programas como el recién estrenado Big Brother Eleven, o lo que es lo mismo GH11, o lo que es lo mismo, la undécima basura de la Milá.
Y es que, unos cuantos años después, el ojo que todo lo ve (por cierto, que vuelve “El día después”, a ver qué tal se le da a Juanma Castaño), reincide en uno de sus peores defectos: dar voz e imagen al prototipo de macho maltratador. Ya nos “hicieron gracia” el Yoyas y sus salidas de tono con una rubia que todo aguantaba, para que ahora veamos una jugada similar. Esta vez tenemos en un lado del ring a un chulo argentino, y en el otro a una madre gallega. Entre las expresiones de él, joyas como: “le arranco la cabeza”… el “tipo” en cuestión sigue en juego.
Nos siguen extrañando las noticias de violencia de género (menos mal, aún somos humanos), pero día tras día encontramos ejemplos en nuestra vida, en nuestra rutina, en nuestras televisiones y en nuestra sociedad en general, que no ayudan nada a que dejemos de marcar el 016.